Nuestro sitio utiliza cookies.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.


+català   +galego   +euskara   +english  
La dudosa y grasienta suerte de compartir piso
errata naturae nos invita a un tragicómico paseo ilustrado por las miserias de los compañeros de casa



Dice la promoción que este libro es para los millones de jóvenes que comparten piso y sufren cada día las consecuencias de esta bárbara y desalmada forma de vida, y para quienes compartieron piso en su día y quieren rememorar aquellos tiempos decididamente infames.

Uff, uff, uff. Rememorar me parece mucho, más bien, celebrar que ya se han acabado. Si es que se acaban y no vuelven. Porque más de una vez, como en el pecado, volvemos a recaer. Si lo sabré yo, habitual compañera de pisos de mierda, que cada vez que piensa que se ha librado para siempre, de ese lastre, viene la vida o el casero o la nómina a ponerla en su sitio.


En esas estoy ahora mismo… escribiendo en mi cama con vistas al tendedero mientras en el salón se celebra una fiesta porque la actriz del piso, que ha venido de Cuenca para probar fortuna, ha conseguido un papel en un cortometraje de un director tan joven promesa que solo paga en bocatas.

Y decir que eso de compartir es cosa de jóvenes también me parece mucho: ¿lo dice por todos mis compañeros, y por mí la primera, que no sabemos si somos jóvenes, o cuánto lo somos, pero nos vemos lanzados al abismo de las casas compartidas cada segundo día?


La ventaja de tener novio frente a compartir casa con amigos, que pueden acabar siendo enemigos, es que solo hay uno -además de una, claro- para manchar, desordenar y guarrear piso a través.

Pero como los novios, igual que los helados de chocolate, suelen acabarse sin saciar a una del todo, y como mi jefe sigue sin encontrarme ese maravilloso trabajo creativo que me saque de pobre, vuelvo a tropezar, una y otra vez, en los calzoncillos que cualquier tonto de una noche, o de unas doscientas noches, mis compañeras de piso se echan a la cama.


Pero de eso, de novios y jefes, ya os he hablado muchas veces así que me callo.

Este año decidí en mis propósitos de Año Nuevo no compartir piso con más hombres que mis amores venideros, por eso de cambiar de aires, pero aún así, no pasa un día sin que me tropiece con algún aprendiz de hípster en el descansillo: ay, mis compañeras de piso no hacen más que equivocarse de candidato al elegir sus efímeros amores eternos.

Y yo, como en el libro del que debía hablar, aunque solo hable de mí, suelo encontrármelos en la cocina después de oírlos jadear a horas intempestivas, tan sedientos y hambrientos que se lanzan a devorar todo aquello que contenga la nevera bajo el rótulo Property of Mencía Suter que, sin excepción, es lo más sabroso, y generalmente lo único comestible en casa.


En fin, que os dejo una foto verdadera y esta recomendación lectora seáis jóvenes o no, guiris o no, mileuristas o no.


Ps: Para facilitar la tarea, “el autor ha identificado a los principales tipos de Compañero de Piso de Mierda, los ha clasificado según sus características y ha establecido las estrategias para enfrentarse a ellos. Y sobre todo: ha recopilado una inmensa e impagable colección de historias y fotografías reales que dan testimonio de lo que supone compartir piso”.


El compañero de piso de mierda. Guía de supervivencia para compartir casa

Giuseppe Angelo Fiori

Traducción: Miguel Ros González

errata naturae

192 páginas

PVP: 17,50 €

COMENTARIOS




Si no tienes cuenta de usuario, puedes registrate pulsando aquí
 
La dudosa y grasienta suerte de compartir piso
La dudosa y grasienta suerte de compartir piso
Mencía Suter

Mencía Suter


LECTURAS QUE VIENEN

sepearador vertical
NOVEDADES

REVISTAS L